Doctora Carmen Sánchez Alegría: «El amor es la mejor medicina»

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A los cuatro años ya sabía que quería ser médica. Apenas terminó el secundario, Carmen Sánchez Alegría (conocida entre sus pacientes como la «Doctora Alegría»), empezó la carrera de Medicina, donde encontró muchos datos y conocimientos, pero no la sabiduría que buscaba para sanar a sus pacientes. 

Impulsada por esta inquietud, Carmen, quien se denomina a sí misma una eterna buscadora, comenzó a viajar e interactuó con lamas tibetanos, chamanes andinos y médicos de diversas partes del mundo. Descubrió que lo que tenían en común estos sanadores era que “todos conectaban con el amor, y desde el amor eran capaces de hacer que el paciente mejorara”. 

Fascinada por este descubrimiento, la doctora Carmen viene ejerciendo de médica de guardia hace más de 30 años, con la premisa fundamental de que El amor es la mejor medicina. Tal es el título de su libro, publicado en enero de este año por editorial Vergara, que ya se encuentra agotado. 

En conversación por videollamada con Sophia, Carmen compartió sus ideas sobre medicina, espiritualidad y la verdadera sanación.

La sanación como proceso

Define la salud como un estado de plenitud y bienestar donde todos nuestros cuerpos, el físico, el mental y el espiritual, están alineados y en equilibrio. “Esta es nuestra tendencia natural”, sostiene Carmen.

Sin embargo, los altos niveles de ansiedad y estrés regulares, las preocupaciones constantes, la mala alimentación y el evitar mirar en nuestro interior, conducen al progresivo deterioro de nuestras células y de nuestra salud. 

“La enfermedad no es un castigo, es una consecuencia de tantos años de estar comprimidos entre el estrés, el miedo, el susto y el correr de un lado a otro sin saber muy bien hacia dónde vamos”, señala.

“Antes de aparecer los primeros síntomas de una enfermedad seria, el cuerpo siempre manda pequeñas señales. Empezamos a dormir mal, a comer mal, nos empieza a doler un poco el cuello, la espalda, se cae el pelo, se rompen las uñas. Estas no son enfermedades. Son señales del cuerpo que está pidiendo a gritos que por favor disminuyamos un poco el ritmo, la dosis de adrenalina, el cortisol. Me dan igual las palabras: yo las llamo hormonas inflamatorias”. 

Son estas hormonas inflamatorias las que dan lugar al malestar y la consecuente enfermedad. Si bien el médico puede ayudarnos con un tratamiento adecuado para la enfermedad, Carmen sostiene que la verdadera sanación es un proceso que nace desde el interior del paciente. 

“La enfermedad no es un castigo, es una consecuencia de tantos años de estar comprimidos entre el estrés, el miedo, el susto y el correr de un lado a otro sin saber muy bien hacia dónde vamos”.

“Cuando aparece la enfermedad decimos ‘¿por qué a mí?’ cuando podríamos preguntarnos ‘¿y por qué no?’. Es ahí donde comienza un proceso”. 

Este proceso de revisión conlleva distintas instancias: la negación, el susto y el enojo son las primeras. “Si nos quedamos ahí, es imposible sanar. Fisiológicamente, seguimos en el estrés: seguimos en el mismo circuito cerebral, generando sustancias inflamatorias”, explica. “Para sanar, tengo que activar los circuitos de la calma, del bienestar, que se activan cuando apagamos las zonas del miedo y del victimismo. Para llegar a esta etapa hay que abrazar la incertidumbre con confianza. Cuando el paciente da ese paso de aceptación en el proceso de sanación, mejora mucho más rápido, porque el cuerpo empieza a producir sustancias curativas. No es magia, es fisiología pura”.

En estos casos, nuestros pensamientos también juegan un rol vital. “La bengala que pone en marcha todo el proceso es un pensamiento. El pensamiento genera una emoción y la emoción siempre tiene una respuesta física en el cuerpo: como digo yo, sustancia curativa o sustancia inflamatoria”.

Como describen Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke, autores de La enfermedad como camino [Debolsillo], la noción de curar implica poner la responsabilidad en los médicos, fuera de uno, mientras que la de sanar implica tomar uno mismo la responsabilidad de detenerse a revisar los diferentes aspectos de su vida que se encuentran en desarmonía. 

Este trabajo en conjunto entre el médico y el paciente es, para Carmen, una de las claves de la verdadera sanación.

Medicinas para el alma

“Hay pequeños gestos curativos que tienen que ver con el lenguaje no verbal. La sonrisa, por ejemplo, tiene un poder increíble”, dice. Entre otras medicinas para el alma, como las denomina, se destacan la risa, los abrazos sentidos, la mirada sincera y la contemplación. “Los abrazos nos resetean de cabeza a pies. En el mismo momento en que sentimos los brazos y el corazón de la otra persona junto a nosotros, nuestro corazón se acompasa, el miedo disminuye”.

La explicación científica detrás de la aparente magia de los gestos curativos, se basa en el tipo de hormonas que son liberadas al momento de ponerlos en práctica: estas incluyen la dopamina, la oxitocina y la serotonina, sustancias poderosas vinculadas a la sensación de bienestar.

Un artículo publicado en MedicineNet, la página web norteamericana escrita y manejada por médicos, destaca entre los 11 beneficios de los abrazos, la promoción de la sensación de seguridad, la reducción del estrés, la disminución de la presión sanguínea, el descenso de cortisol y un cambio positivo en el humor.

“El abrazo es bidireccional: cura tanto al que lo da como al que lo recibe. Si fuéramos conscientes del poder del abrazo, creo que daríamos muchos más y también los pediríamos”, dice la doctora.

Carmen también resalta la importancia de la atención como gesto de amor curativo. Uno de los aspectos que más disfruta de trabajar como médica, es dedicarle a cada paciente el tiempo y la atención que necesita. “Sin empatía no se puede sanar. El paciente que no se siente escuchado, que no se siente tomado en cuenta, no mejora”. Muchas veces ya sabe de antemano qué recetar apenas escucha la descripción de los síntomas. Sin embargo, siempre otorga el tiempo y el espacio a la escucha. Y, sobre todo, evita juzgar. 

“El abrazo es bidireccional: cura tanto al que lo da como al que lo recibe. Si fuéramos conscientes del poder del abrazo, creo que daríamos muchos más y también los pediríamos”

Se ha comprobado que el pensamiento del médico influye en la curación del paciente. Tienes que escuchar de verdad desde el corazón. Es muy importante que los médicos nos pongamos del otro lado de la mesa, decir ‘si yo estuviera ahí, a mí me gustaría que me escucharan’. Automáticamente el acto terapéutico mejora, porque el paciente se siente tenido en cuenta”, enfatiza. 

De niños buscamos la mirada y la contención de los adultos. Esta necesidad tan primitiva y fundacional, existe en nosotros aún cuando nos hacemos mayores. Al sentirnos escuchados y tenidos en cuenta, el cuerpo libera oxitocina, lo cual, entre otras cosas, disminuye el miedo y la ansiedad. 

“Estemos enfermos o no, el tiempo es el mejor regalo que le podemos dar a alguien” concluye Carmen.

Cuidarnos más, amarnos mejor

“Lo veo mucho en consulta: cuando llega una enfermedad seria, automáticamente se nos resetea la escala de valores y empezamos a darnos cuenta de lo importante. Todo lo que nos parecía urgente y vital, pasa a un quinto lugar”. 

Aunque no siempre resulte fácil de ver, detrás de la enfermedad se presenta la oportunidad para alinearnos y reordenar nuestra vida. El síntoma nos reclama atención: nos pide que nos detengamos, que revisemos, que ajustemos lo que haya que ajustar. En este sentido, nuestro cuerpo es nuestro gran aliado. Es cuestión de escucharlo.

Para la doctora Alegría —quien no lleva la alegría sólo en el nombre, sino también en el espíritu— todos tenemos dentro nuestro la capacidad de sanar. Y ha comprobado que desde el amor, la consciencia y la aceptación, podemos dar enormes pasos hacia nuestra curación.

Incluso sus colegas, quienes en un primer momento la tomaban con gracia y cierto escepticismo, hoy acuden a Carmen para preguntarle por “esa cosa que ella hace”.

El amor, dice la doctora Alegría, esa es la respuesta: todo lo puede, todo lo alivia, todo lo sana.

Si querés saber más sobre su vida y su trabajo, podés entrar en dracarmenalegria.com

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