Flexibibilidad

✨SOLTAR LAS RESISTENCIAS

¡Hola, te damos la bienvenida a un nuevo círculo! En este tiempo que nos desafía y nos lleva a tener que encontrar siempre nuevas formas de atravesar lo que nos toca, quisimos hablar de una capacidad que todos tenemos y que siempre podemos poner en práctica: la FLEXIBILIDAD. Te compartimos nuestro nuevo editorial. ¡Y te invitamos a descubrir los nuevos contenidos del mes! 

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¿Alguna vez te pasó que, frente a una situación de estrés, tu cuerpo se endureció? ¿O te encontraste, de pronto, luchando por escapar de pensamientos rígidos para dejar atrás viejas estructuras? Cada día, la vida nos pone frente al desafío de aceptar lo que nos toca, para hacernos más flexibles. Por eso, este mes queremos hablar de este tema con vos.

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Soltar las resistencias

¿Te acordás? De chicos solíamos hacer piruetas que hoy, a muchos de nosotros, pueden parecernos imposibles: verticales, medialunas, saltos en alto, bailes y escaladas entre las ramas de los árboles del barrio. Éramos flexibles, en más de un sentido. Podíamos hacer y deshacer a nuestro antojo, puro intento y error, sin tanto temor a fallar o a equivocarnos. Nos permitíamos jugar a vivir, ser plásticos, maleables, hacernos “de goma” sin rompernos. No había nada de malo en probar, en dejarnos fluir y así desplegar nuestros brazos en el viento para sentir que de verdad podíamos volar. 

¿Cuándo fue que olvidamos poner en valor esa flexibilidad? ¿Dónde quedaron nuestras ganas de danzar la vida a cada instante, siempre al compás de una melodía nueva? ¿Por qué las estructuras que construimos para darnos seguridad terminaron convirtiéndose, por momentos, en jaulas?

Pensamientos, creencias, mandatos, inquietudes propias, miradas ajenas. Ladrillos que, unos sobre otros, alzaron paredes tan altas que comenzaron a dar vértigo. Y entonces ya no nos animamos a trepar, como antes, para mirar desde arriba, porque el miedo a caer, a golpearnos, a que nos queden marcas, nos llamó a permanecer rígidos, estables, quietos. 

Así perdimos de vista que, al igual que los tallos tiernos de las plantas, que se doblan pero no se quiebran, somos portadores de una fuerza misteriosa y vital que nos permite asumir nuevas formas sin perder nunca nuestra esencia. Hay magia en ese movimiento armonioso y sutil en el que la energía se hace laxa y podemos bambolearnos, oscilantes como olas, para dar curso a otras mareas. Cuánto podemos aprender de la Madre naturaleza, ¿no?

Quienes hayan tomado registro de esta capacidad noble y a la vez sabia, comprenden bien de lo que hablo. De ese poder humano que descansa dentro nuestro, allí donde los magullones duelen tanto como enseñan. ¿Cómo no hacernos conscientes de esa gran verdad que nos dice que es poco y nada lo que controlamos? ¿Cómo no rendirnos ante la evidencia de que existe un Universo mucho más amplio que ese pequeño punto que ocupamos en el mapa?

Aceptar, de eso se trata. Una capa protectora que siempre tendremos a mano para hacer frente a las tormentas, dejándonos arrastrar por los vaivenes del viento, pero sin perder el equilibrio ni detener la marcha. Un entrenamiento intensivo, aunque silencioso, para que ese músculo, que es el corazón, por fin se aquiete. 

En esa travesía queremos acompañarte, para que a través de este nuevo círculo elijas estar en el mundo de una manera más flexible. Porque así como el cuerpo “queda duro” cada vez que las emociones se silencian o se estancan, del mismo modo nos endurecemos internamente cuando nos empeñamos en ir contra esa certeza que nos habita, resistiendo el flujo que marca la vida.

Como siempre, en nuestros Encuentros del Alma junto a Flor Bárcena, compartiremos reflexiones y herramientas para intentar “ablandar» nuestras partes rígidas. Y también, como siempre, tendremos talleres para seguir sumando experiencias que nos nutran y nos ayuden a crecer humanamente.

Porque hay un fuego interior que todos llevamos, una fuerza que no lucha, una voz que no grita, una llama que no quema, sino que enciende la chispa sagrada de los dones. Una luz que se esparce hacia los rincones que, por la razón que sea, se han rendido a la penumbra. Volvamos a brillar, querida comunidad. Abracemos aquel aprendizaje de la infancia: el de ser elásticos con lo que nos toca y volvernos más compasivos con cada uno de nuestros intentos.  

Por María Eugenia Sidoti

«Debo estar diciendo esto con un suspiro. 
De aquí a la eternidad: 
dos caminos se bifurcaban en un bosque. 
Yo tomé el menos transitado. 
Y eso hizo toda la diferencia».

ROBERT FROST

Escritor estadounidense

🌿TIEMPO DE REAPRENDER

Todos nacemos con la capacidad de ser FLEXIBLES. Pero conforme vamos creciendo, no siempre recordamos dónde guardamos ese superpoder. A veces podemos recuperarlo en el cuerpo, sí, ¿pero y en el alma? Te proponemos algo: hacer una pausa, mirar hacia adentro, reencontrarte con tus deseos, con tu voz, con esa esencia que tantas veces creemos dormida (¡o perdida, que es peor!). Hay un YO FLEXIBLE de tu ser que no estás habitando… y no queremos que te lo pierdas. ¡Contanos! 

🌈¿Estás dando lugar a la flexibilidad en tu vida? ¡Contanos!

En el camino humano tenemos dos alternativas: recibir lo que nos toca, aceptando que todo (lo bueno y lo malo) forma parte del recorrido, o luchar contra eso que no queremos que nos pase, generando rigidez y resistencias. ¿Qué te gustaría compartirnos sobre lo que estás viviendo en este círculo? ¿Sentís que estás logrando ser cada vez más flexible?

Queremos estar cerca, compartinos todo lo que sientas enviando un correo a hola@circulosophia.com ¡Te leemos!

 

Cómo actualizar tu configuración predeterminada

Por Christiane Northrup

La flor de loto representa el renacimiento, la renovación y el despertar espiritual. Pero la hermosa flor que ves flotando sin esfuerzo sobre el agua tuvo que trabajar muy duro para florecer. Las flores de loto, en realidad, crecen en el barro del fondo de un río o estanque. Tienen que atravesar el barro antes de salir a la superficie del agua. 

Al igual que la flor de loto, romper el barro de nuestras vidas nos ayuda a florecer y a convertirnos en nuestro verdadero yo. Pero, para florecer, debemos centrar nuestra atención en eliminar los obstáculos que nos frenan. Y puede haber muchas cosas escondidas en nuestros charcos de barro. Quizás tengas sentimientos de vergüenza o te estés recuperando de una enfermedad o lidiando con una relación difícil.

No tenemos que descubrirlo todo a la vez. La curación se produce capa por capa, es como pelar una cebolla. Pero es imposible manifestar algo nuevo o bueno en nuestras vidas si no estamos dispuestos a remover un poco nuestro barro personal.

Aquí hay algunas maneras en las que puedes comenzar a romper tu propio barro y transformar verdaderamente tu vida:

1. Ser honesto contigo mismo. Todos hemos escuchado el dicho “la verdad nos hará libres”. Esto se debe a que la verdad es el pilar del despertar espiritual. No podemos crecer sin él. Cada vez que explicamos nuestros comportamientos o endulzamos la verdad, pagamos las consecuencias, generalmente en forma de enfermedad o drama. Lo sé de primera mano porque, durante muchos años, simplemente seguí lo que mi familia (y más tarde mi marido) querían hacer, que normalmente implicaba deportes como el senderismo o el esquí. Hice esto a pesar de que siempre he preferido bailar, ver películas y leer, porque creía que si no participaba en lo que ellos querían hacer, nadie querría estar conmigo. Aunque esta creencia fue en gran medida inconsciente durante la mayor parte de mi vida, ahora he examinado este lodo el tiempo suficiente para que la creencia y el comportamiento que generó hayan desaparecido, tanto de mi vida como de mi cuerpo.

2. Dejar de resistirse al cambio. El cambio puede ser difícil de aceptar, especialmente si uno es el tipo de persona que “agarra el toro por los cuernos”. Pero cuando intentamos constantemente controlar y arreglar las cosas para lograr el resultado con el que nos sentimos cómodos, en realidad estamos reforzando nuestros problemas profundamente arraigados. Si continuamos con este patrón o comportamiento rígido, a menudo la energía «atascada» se instalará en nuestra fascia y sistema nervioso y, en última instancia, provocará enfermedades y discapacidades. Entonces, la próxima vez que sientas la necesidad de controlar o arreglar algo, simplemente intenta rendirte a lo que es y observa el resultado.

3. Ser sinceros. Esta es una frase cargada. Pero ser sincero significa, simplemente, dejar de esconderte detrás de tus “cosas”. Tus “cosas” pueden ser comida, alcohol, drama o cualquier otra adicción. O podrías simplemente ser sincera o sincero emocionalmente con alguien en tu vida para desarrollar una relación más significativa. Esto no es fácil. De hecho, “confesar la verdad” es lo más difícil que existe.

La experta en relaciones Alison Armstrong, autora de The Queen’s Code tiene una frase para esto: «Tose, explota, límpialo». Cuando uno se sincera y dice la verdad, puede estar seguro de que hará estallar un viejo patrón en su vida. E incluso podría poner fin a una relación. Pero vivir una mentira es mucho peor. A veces, para sincerarse es necesario buscar apoyo. Durante tu fase de limpieza sentirás una repentina liberación de toxicidad en tu cuerpo y con eso, la libertad de florecer.

4. Perdonar y dejar ir. Mario Martinez, PsyD, autor de The MindBody Code: Cómo cambiar las creencias que limitan tu salud, longevidad y éxito, dice: «El perdón es liberarnos del autoatrapamiento». ¿Con qué frecuencia te juzgas a ti mismo o a otra persona? ¿Dices cosas como: “Nunca he sido bueno administrando mi dinero; ¿Dejé que mi pareja hiciera eso por mí»?. Entonces, cuando intentas hacer una inversión, ya te has preparado para el fracaso. Cuando tratamos de avanzar sin dejar atrás el pasado, éste tiene una forma de volver a nuestras vidas. Pero cuando perdonamos y dejamos ir, nos damos la oportunidad de avanzar.

Muy a menudo, la persona a la que más necesitas perdonar es a ti mismo. Para perdonarte a ti mismo por cualquier juicio que tengas, simplemente di estas palabras: “Me perdono por juzgarme por (completar el espacio en blanco)”. Puedes decir estas palabras en silencio o, mejor aún, en voz alta frente al espejo.

5. Abordar la culpa y la vergüenza. La culpa ocurre cuando lo que pensamos que deberíamos hacer, o quiénes deberíamos ser, está en directa oposición a lo que realmente queremos o somos realmente. Y, generalmente, proviene de alguna demanda social deformada o presión familiar. Brené Brown, autora de Daring Greatly: How the Courage to be Vulnerable Transforms The Way We Live, Love, Parent and Lead, explica: “La culpa dice ‘cometí un error’. La vergüenza dice: ‘YO SOY un error’”. Puedes deshacerte de la culpa simplemente reconociendo que tu yo superior quiere que experimentes aquello por lo que te sientes culpable. En otras palabras, tu yo superior quiere que disfrutes de ese cono de helado o de una tarde lejos de tus hijos. Una vez que reconozcas tu yo superior, podrás SER tú mismo.

La vergüenza es quizás la más dolorosa de las emociones humanas. La vergüenza desaparece cuando tienes el coraje de hablar de aquello de lo que te sientes avergonzado y estás dispuesto a recibir apoyo.

La vergüenza no puede vivir en una atmósfera de humor y luz.

6. Hacer un balance. El fin de año es el momento perfecto para preguntarte cómo estás. Al final de cada año, tómate el tiempo para escribir una lista de todos los logros, eventos y momentos destacados más importantes de ese año. Pregúntate de qué logros estás más orgulloso. ¿Qué aprendiste este año? ¿Cómo calificarías tu bienestar? Es posible que desees tener categorías como trabajo, salud, familia, espiritualidad u otras. Puede ser esclarecedor ver las áreas de tu vida en las que estás logrando tus objetivos y las áreas en las que quizás necesites prestar más atención. Utilice su lista para concentrarse en sus fortalezas y recordarse que debe apreciar todo lo que ha logrado y lo que está por venir.

7. Celebrarse a uno mismo. Reconocete por tener el coraje de enfrentar tu propio barro personal. Celebrarte a ti mismo pone fin al ciclo de vergüenza y dolor. Luego podrás cosechar los beneficios y la sabiduría de tu viaje mientras tu belleza, fuerza y ​​transformación brillan. Quizás también quieras celebrar a aquellos que han sido fundamentales en tu vida. Asegurate de compartir sólo con aquellos que sean realmente capaces de celebrarte y apoyarte. 

Observa tus reacciones

Hacer un esfuerzo concertado para transformar tu vida puede ser un desafío incluso en los mejores momentos. Pero tratar de realizar grandes cambios transformadores cuando la vida está en crisis puede parecer francamente imposible.

Los cambios que han ocurrido en los últimos años han convertido a muchas personas en “Nancys negativas”. ¡Lo entiendo! Ciertamente, podría haber caído en picada cuando me incluyeron en la lista nacional de la “Docena de Desinformación” y me cancelaron en casi todas las plataformas que estaba usando en ese momento, incluidas las plataformas de pago. En cambio, lo vi como una oportunidad. Desde entonces he encontrado nuevas formas de llegar a la gente. Y ahora tengo una comunidad nueva y creciente de amigos y suscriptores con ideas afines, muchos de los cuales están haciendo un trabajo increíble para la humanidad.

Cuando eliges ver lo positivo, o eliges ver el humor en una situación no tan divertida, estás cambiando lo que yo llamo tu “configuración predeterminada” a una frecuencia más alta. Esto no significa que no puedas ver las situaciones o las personas tal como son o prepararte para “qué pasaría si” teniendo suministros y algo de efectivo a mano. Simplemente significa que eliges ver también las fuerzas de la luz trabajando detrás de escena. La luz atrae la luz. Y cuando las fuerzas oscuras trabajan tan duro, sabes que es porque la luz se vuelve más brillante.

Entonces, la próxima vez que te sorprendas teniendo una reacción instintiva negativa hacia algo, simplemente obsérvalo y luego intenta poner algún aspecto de la situación bajo una luz positiva. Haz esto cada vez que tes des cuenta de que estás respondiendo negativamente a una situación. Después de un tiempo, sentirás el cambio en tu cuerpo y en tu vida. Y la próxima vez podrás evitar caer en viejos patrones negativos, tomando medidas positivas.

Para terminar, me gustaría dejarte esta pregunta: ¿cómo has atravesado el barro en tu vida?